domingo, 15 de abril de 2012

MI ENEMIGA #1


Así no se viste una persona normal. 
¿Por qué escuchas rock? Esa música del demonio.
¿Para qué te tatúas?
¿Por qué andas con ese tipo?

Y esto es sólo por mencionar algunos ejemplos de todo tipo de preguntas y afirmaciones que dictan las reglas de conductas generalmente aceptadas por la sociedad, las personas que nos rodean. Los que tienen peores vicios de los que juzgan. Que se escudan en el razonamiento de sus prejuiciadas mentes. Que se limitan a aceptar sólo sus preconcebidas verdades.

Esta sociedad que nos siembra en el cerebro que para ser “felices” necesitamos una pareja; o bien, casarnos, formar una familia, tener hijos, verlos crecer; comprar una casa y, en el mejor de los casos, comprar un auto. Es cierto, todas estas cosas son buenas y dignas de tener en la lista de propósitos de fin de año; sin embargo, me pregunto: Y, ¿qué pasa con los que no tienen alguno de estos ideales? Quienes no tenemos la prioridad de seguir sobrepoblando la tierra, o casarnos. Para quienes el  amor de pareja va mucho más allá del formalismo de un contrato firmado. 

Todas estas ideas sembradas son continuamente regadas por nuestros cercanos y por los medios de comunicación.  Un Hollywood que nos presenta la vida como un cuento de hadas irreal; donde siempre hay que estar en busca del afecto de otra persona para llegar a un bueno y repetitivo final: “Y vivieron felices para siempre”. Y en el afán de satisfacer esta necesidad colectiva a la que somos empujados, nos equivocamos. Le decimos sí a la primera persona que jura no hacernos daño, quien nos regala una sonrisa, en quien encontramos aceptación.  Para luego darnos cuenta que no es como lo decían las películas, o como lo narran los cuentos, o como lo escuchamos alguna vez. ¡Vaya sociedad!

Esta sociedad que te indica que para ser aceptados debemos comportarnos de cierta manera, que sólo usando ciertos formalismos te estás conduciendo correctamente; que juzga tu religión; que te dice que debes escuchar cierto tipo de música, frecuentar algunos lugares y otros que ni  por la puerta debes pasar. Ocurre mucho para aquellos que se ven obligados a ir a un lugar religioso con sus familiares, aún cuando no les interesa, sólo por cumplir. ¿Qué clase de hipocresía es esta? Si al final no estás disfrutando de lo que haces, de profesas algo sólo por complacer a alguien más, que muy posiblemente esté siguiendo  un patrón aprendido, en contra de su criterio propio. Si es que llega a desarrollar uno. !Vaya sociedad!

Esta sociedad que pretende meternos en la cabeza, a golpes, que sólo si frecuentas cierto grupo de personas estás siendo buen ciudadano, excelente  hijo. Que pretende indicarte la forma en que debes vestir; que juzga tu personalidad, tu preferencia sexual.  Prejuicios que llevan a la gente cometer errores de los que se puede arrepentir toda la vida. Convicciones escondidas en aceptaciones que hieren.  Personas que por ocultar sus gustos, sus preferencias, deben usar máscaras, mentir para ser aceptado. Simplemente para no ser un incorrecto ante aquella sociedad que oculta sus propios demonios tras la máscara de santas enseñanzas.

Estúpida sociedad que queriendo inculcarte cosas “buenas”, te impulsan a hacer lo opuesto, como un desquite de tu personalidad -por llamarlo de alguna manera- para hacerle ver que no estás de acuerdo, y que reduce tu actitud a un término: rebeldía.  Misma a la que eres conducido por los prejuicios de un mundo hipócrita e ignorante.

Debemos ser auténticos, únicos, diferentes.  No importando los prejuicios, afrontar nuestra verdad, defender nuestras convicciones. Y como no me dejo llevar por esas verdades preconcebías es que he de declarar que mi enemiga #1 es la sociedad.

5 comentarios:

  1. Esta la insatisfecha sociedad en la que vivimos actualmente.. que solo se basa en caretas y mascaras para poder ser aceptados! Que basura.. Yo soy quien soy me vale tres lo que piensen de mi! Buen blog pana.. Te felicito!

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  2. Muy cierto!! Maldita sociedad que cree tener el derecho de decidir por mi!!

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  3. Yo lo resumiría de esta manera: Vivimos en una Fucking sociedad que no vive su vida por estar pendiente de como viven su vida los demás, este sera un tema de nunca acabar. El tiempo pasa y la sociedad trae con ella todo tipo de perjuicios, seamos libres cada quien que viva su vida de la mejor manera que le plazca y pa' lante =) y como siempre Sindervan un placer leer tu blog !! muuaxxxx

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  4. si man. como entenderas yo en su momento fui altamente juzgada x la sociedad dizq x tener un hijo a los 21 años y no ksarme con el padre. fuck that shit...
    si me hubiese ksado y hubiese tenido un matrimonio infeliz, akso a la sociedad le iba a interesar¡ x supuesto q no!
    esos paradigmas somos nosotros mismos quien tenemos q romperlos!

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  5. Primero que todo felicidades por tocar un tema que a todos de una u otra forma hemos sido víctimas, hablo de la crítica, el hecho de ser juzgados y el temor de no encajar en la sociedad. Yo también me incluyo, todos alguna vez hemos sido señalados con el dedo o mal vistos, ya sea, por nuestra forma de vestir, por nuestra forma de actuar o por cualquier cosa que no sea del agrado del común. La verdad es que a lo largo de mi corta vida he aprendido que a la única persona que debo complacer es ami misma, y que mientras mis acciones no perjudiquen a terceros no hay ningún problema con eso. Las personas tememos a ser nosotras mismas y nos adaptamos a estándares sólo para que otro sea feliz, lo cual, no tiene ningún sentido ¿Qué ganamos con eso? la simpatía de alguien que en vez de querernos por lo que somos trata de cambiarnos a su manera. Pues prefiero tener un sólo amigo que me quiera por lo que soy a millones que quieran a alguien que finge. Al final sólo me estaría engañando a mi misma a nadie más. ¡Así que les guste o no, yo soy como soy y punto! Encantada de leer tu blog, y gracias por haber leído el mío. Abrazos :D

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